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Saber que me quieres tanto

. El Hijo del hombre ha venido a servir y dar su vida en rescate por muchos. No hay amor tan grande que el que da la vida por sus amigos. Señor, saber que me quieres tanto y no me he vuelto loco.

Virgen de la Merced

Vayamos con fe al trono de la gracia, para conseguir su misericordia. 24.9.

Qui bonum est óculos Tuos, hoc fatiam.

Señor, aumentamos la fe, la esperanza, la caridad.

cizaña

Hay que vivir con la cizaña, no pretendas arrancarla: procurar vivir plenamente tu vocación donde estás. Ya la arrancarán los ángeles en el momento de la siega.

la Cruz es la palabra de Dios ante el mal

La Cruz de Jesús es la palabra con la que Dios ha respondido al mal en el mundo. A veces nos parece que Dios no responde al mal y se queda en silencio. En realidad, Dios ha hablado y respondido; y su respuesta es la Cruz de Cristo. Una palabra que es amor, misericordia, perdón. Y es también Juicio. Dios nos juzga amándonos, Dios nos juzga amándonos: si recibo su amor me salvo, si lo rechazo me condeno. No por Él sino por mí mismo, porque Dios no condena sino que ama y salva. La palabra de la Cruz es la respuesta de los cristianos al mal que sigue actuando en nosotros y alrededor nuestro. Los cristianos tienen que responder al mal con el bien tomando sobre sí mismos la Cruz como Jesús

el sufrimiento y la muerte

La labor educativa debe tener en cuenta también el sufrimiento y la muerte. En realidad forman parte de la experiencia humana, y es vano, además de equivocado, tratar de ocultarlos o descartarlos. Al contrario, se debe ayudar a cada uno a comprender, en la realidad concreta y difícil, su misterio profundo. El dolor y el sufrimiento tienen también un sentido y un valor, cuando se viven en estrecha relación con el amor recibido y entregado. En este sentido he querido que se celebre cada año la Jornada Mundial del Enfermo, destacando « el carácter salvífico del ofrecimiento del sacrificio que, vivido en comunión con Cristo, pertenece a la esencia misma de la redención ».129 Por otra parte, incluso la muerte es algo más que una aventura sin esperanza: es la puerta de la existencia que se proyecta hacia la eternidad y, para quienes la viven en Cristo, es experiencia de participación en su misterio de muerte y resurrección.