De la poscomunión de S. Atanasio.
Concédenos, Dios todopoderoso,
que la verdadera divinidad de tu Unigénito,
que confesamos firmemente, nos vivifique y nos defienda siempre.
que la verdadera divinidad de tu Unigénito,
que confesamos firmemente, nos vivifique y nos defienda siempre.
Comentarios
Publicar un comentario