Eclesiástico.
Desde joven, antes de viajar por el mundo, busqué sinceramente la sabiduría en la oración.
Cuando floreció como racimo maduro, mi corazón se alegró.Entonces mi pie avanzó por el camino recto, desde mi juventud seguí sus huellas.
Incliné un poco mi oído y la recibí, y me encontré con una gran enseñanza.
Gracias a ella he progresado mucho, daré gloria a quien me ha dado la sabiduría.
Pues he decidido ponerla en práctica, me he dedicado al bien y no quedaré defraudado
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