Dios Padre, Señor del cielo y la tierra, eres más íntimo a mí que yo mismo(cfr. S.Agustin): tu corazón late por mí, tú razón piensa siempre en mí.(cfr. S. Juan Pablo II)
Quién ve en la muerte de Cristo solamente su dolor, su humillación, sin su Amor, no termina de ver solo a un hombre, no a un Dios que me ama más que la vida.
«Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres»85.
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