Entradas

la castidad

La castidad permite ver a Dios en las cosas

Quién soy yo para Dios.

 En una ocasión en que le preguntaron algo parecido, san Juan Pablo II, contestó: «Mira, tú eres un pensamiento de Dios, tú eres un latido del corazón de Dios. Afirmar esto es como decir que tú tienes un valor, en cierto sentido, infinito, que cuentas para Dios en tu irrepetible individualidad» . Parafraseando a JPII, podríamos también decir: en ti piensa continuamente Dios, como si fueses su único hijo, tú haces palpitar el corazón de Dios como si fueses su único hijo.

Juan, 3, 16-21

Pues todo el que obra el mal detesta la luz -la verdad-, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

Sab. 10, 20

La sabiduría abrió la boca de los mudos y soltó la lengua de los niños.

Dadme una palanca y moveré el mundo. Sta Teresita.

Un sabio decía: «Dadme una palanca, un punto de apoyo, y levantaré el mundo». Lo que Arquímedes no pudo lograr, porque su petición no se dirigía a Dios y porque la hacía desde un punto de vista material, los santos lo lograron en toda su plenitud. El Todopoderoso les dio un punto de apoyo: Él mismo, Él solo. Y una palanca: la oración, que abrasa con fuego de amor. Y así levantaron el mundo. Y así lo siguen levantando los santos que aún militan en la tierra. Y así lo seguirán levantando hasta el fin del mundo los santos que vendrán. Sta. Teresa del niño Jesús.

Esperar en el Señor. Sal 26, 14

Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor.

Sal 104, 3-4: Acudir al Señor.

Que se alegren los que buscan al Señor. Recurrid al Señor y a su poder, buscad continuamente su rostro.